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8 de octubre

Huellas

Huellas son objetos comunes que atravesaron el 7 de octubre y cuentan las historias de los que sobrevivieron y los que ya no están.

Cientos de autos quemados y perforados, apilados en un terreno. Encima, una bandera de Israel.

Foto: fuente a confirmar

El cementerio de autos

A simple vista son autos destruidos. Pero cada uno había llegado hasta ahí con alguien adentro. Jóvenes que escapaban de Nova. Familias que intentaban salir de los kibutzim. Gente que buscaba huir. Otros que habían vuelto para ayudar.

Después del ataque, cientos de esos vehículos fueron reunidos en un mismo terreno. Quemados, perforados, deformados. Vistos uno al lado del otro, dejan dimensionar que detrás de cada auto hay un recorrido que se interrumpió.

El interior incendiado de la casa de la familia Dvori en el kibutz Be’eri: techo y paredes negras, una lámpara colgando y escombros en el piso.

Foto: The Times of Israel

La casa de la familia Dvori

La mayoría de las casas destruidas del kibutz Be’eri se están demoliendo para poder reconstruir. Esta no. La casa de la familia Dvori fue elegida para quedar en pie. La familia no estaba ahí el 7 de octubre, pero la casa fue incendiada. Entre los restos pudieron rescatar apenas algunas pertenencias.

Conservarla implica aceptar una contradicción. Para reconstruir hay que avanzar. Para avanzar hay que recordar. Y para recordar, algo tiene que quedar en pie. Esta casa quedó para eso.

Eli Sharabi junto a la tapa de su libro, Hostage.

Foto: Enlace Judío

El libro de Eli Sharabi

Hay cosas que una foto no puede mostrar. No puede mostrar 491 días de cautiverio. El hambre. La incertidumbre. El paso del tiempo. Lo que piensa una persona que no sabe qué pasó con su familia.

Al ser liberado, Eli Sharabi se enteró de que su esposa y sus dos hijas habían sido asesinadas el 7 de octubre. Después escribió Rehén, para contar desde adentro lo que vivió. Esta huella no quedó entre escombros. Quedó en la memoria de quien lo vivió, y después se hizo palabras.

El lugar del escenario principal de Nova, junto a Re’im, hoy un memorial. Video: Jeremy England (X, 16 de septiembre de 2025)

El escenario principal de Nova

El escenario principal era el corazón del festival. Ahí se concentraban la música, las luces y miles de jóvenes que habían ido a bailar toda la noche. La mañana del 7 de octubre, en cuestión de minutos, ese mismo lugar pasó de ser un espacio de celebración a uno de caos y huida.

Hoy ya no se recuerda sólo como un escenario. Es uno de los lugares de memoria más visitados de Israel. Y guarda la promesa de quienes estuvieron ahí: volveremos a bailar.

Roy Idan, de espaldas, filma con su cámara a un hombre que habla en el encuentro de la familia Mor, en un jardín de Kfar Aza. Roy y Smadar Idan con sus tres hijos, sonriendo en el living de su casa. Humo de los cohetes interceptados en el cielo gris sobre Kfar Aza. Un parapente motorizado recién aterrizado en la calle de entrada del kibutz, junto a la barrera.

Roy filma el encuentro de la familia Mor en Kfar Aza, el 5 de octubre de 2023. Foto: Sagit Mor / Ynet

La cámara de Roy Idan

La cámara de Roy Idan guarda dos mundos. En la tarjeta quedaron las fotos del 6 de octubre: la vida en el kibutz Kfar Aza, la familia, la comunidad, la normalidad. Horas después, esa misma cámara registró el ataque.

Roy, fotógrafo de prensa, y su esposa Smadar fueron asesinados. Sus hijos Michael, de 9 años, y Amalia, de 6, sobrevivieron escondidos. Abigail, de 3, fue secuestrada y llevada a Gaza; volvió 50 días después. En una misma cámara quedaron un antes y un después.

El refugio de hormigón del cruce de Re’im, pintado, con la fecha 7.10.23 escrita en la pared. Un terrorista armado dispara hacia la entrada de un refugio junto a la ruta, visto desde el parabrisas de un auto. El interior del refugio, con las paredes cubiertas de fotos, mensajes y corazones en memoria de los asesinados. El piso del refugio con velas, libros de salmos, fotos y un corazón azul pintado en la pared.

El refugio del cruce de Re’im. Foto: Zeev Stein / PikiWiki Israel (CC BY 2.5)

El refugio de Re’im

Cuando empezó el ataque a Nova, un grupo de jóvenes corrió hasta este pequeño refugio de hormigón al costado de la ruta. Muy pronto quedaron atrapados. Desde adentro llamaron una y otra vez a la policía, mientras los terroristas disparaban y tiraban granadas hacia el interior.

De ahí se llevaron a Hersh Goldberg-Polin, Alon Ohel, Eliya Cohen y Or Levy. Hersh fue asesinado en cautiverio. Un lugar construido para proteger vidas de los cohetes se volvió una trampa. Hoy sigue en pie, como lugar de memoria.

Ariel Bibas, pelirrojo, sonríe y levanta la mano haciendo cuernitos con los dedos. Yoel Levy, disfrazado de Batman, corre una maratón y levanta las dos manos haciendo cuernitos, el gesto de Ariel.

Ariel Bibas. Foto: familia Bibas

La capa de Batman

Batman era el superhéroe favorito de Ariel. Yoel Levy, un entrenador británico de 26 años, nunca conoció a los Bibas. Después del funeral de Shiri, Ariel y Kfir, en febrero de 2025, decidió correr la maratón de Jerusalén disfrazado de Batman.

No se sacó más la capa. Corrió así en Londres, Sídney, Toronto y Boston, entre otras. Cuando le preguntan por qué va vestido de Batman, cuenta quiénes eran Ariel y Kfir y muestra su foto. Y en el camino levanta las manos con el mismo gesto que hacía Ariel en sus fotos.