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11 de octubre

Hogares

Hogares son las casas de los kibutzim y de las ciudades del sur de Israel: los lugares donde sus familias deberían haber estado a salvo.

Oded y Yocheved Lifshitz

Oded y Yocheved Lifshitz construyeron más de sesenta años de vida en Nir Oz. Ahí formaron su familia, vieron crecer a hijos y nietos y envejecieron juntos. Su hogar ya no era solo la casa: era todo el kibutz.

El 7 de octubre los secuestraron de ese lugar que había sido su mundo. Yocheved volvió 16 días después. Oded no. Sus restos fueron devueltos en febrero de 2025. Después de más de seis décadas, Yocheved volvió sola al lugar que los dos habían llamado hogar.

La familia Kutz

Aviv y Livnat Kutz vivían en Kfar Aza con sus hijos Rotem, Yonatan y Yiftach. Cada año organizaban un festival de barriletes por la paz. El 7 de octubre de 2023 iba a ser, otra vez, un día de cielo, colores y comunidad.

Ese año el festival nunca empezó. Los cinco fueron asesinados en su casa. Desde entonces, sus barriletes quedaron como la imagen de algo que tenía que elevarse ese día y nunca pudo.

La familia Swissa

Odaya y Dolev Swissa vivían en Sderot con sus hijas Romi, de 6 años, y Lia, de 3. Cuando empezaron las sirenas, subieron al auto para salir de la ciudad. Dolev fue asesinado en el camino. Amer Abu Sabila, un trabajador beduino de 25 años, escuchó los gritos de Odaya, tomó el volante y trató de llevarlas a un lugar seguro.

Sin saberlo, fueron hacia la comisaría de Sderot, que también estaba bajo ataque. Odaya y Amer fueron asesinados ahí. Romi y Lia sobrevivieron escondidas en el piso del auto.

Rachel Edri

Rachel y David Edri estaban en su casa de Ofakim cuando cinco atacantes entraron y los tuvieron retenidos durante 17 horas. Rachel les habló, les ofreció té, café y galletas, cantó y trató de mantenerlos tranquilos para ganar tiempo. Con una seña, logró indicarle a la policía cuántos hombres había adentro.

Afuera, su hijo Eviatar, policía, dibujó de memoria el plano de la casa donde había crecido. Horas después, Rachel y David fueron rescatados con vida.

La casa de Clara y Luis

En Nir Yitzhak, la casa de Clara Marman y Luis Har estaba llena de familia: Fernando Marman, Gabriela Leimberg y su hija Mia. Cuando empezó el ataque, los cinco se encerraron en el cuarto seguro y trataron de mantener la puerta cerrada.

Desde adentro, Luis le escribía a su hija. "Están adentro", avisó. Terminó uno de sus mensajes con "besos". A las 11:04 dejó de responder. Los cinco fueron secuestrados y llevados a Gaza.

Tzvi Alon

Tzvi Alon estaba en su casa del kibutz Be’eri con su familia cuando empezaron las sirenas. Siete personas entraron al cuarto seguro. Afuera se escuchaban disparos y explosiones. Se cortó la luz, el aire se volvió pesado y Tzvi se quedó junto a la puerta, armado, listo para proteger a los suyos.

Pasaron cerca de 30 horas encerrados. Cuando por fin llegaron los soldados, los siete salieron con vida. Abrir esa puerta significó algo muy simple y muy grande: habían sobrevivido.

Iair y Eitan Horn

Iair Horn y su hermano menor, Eitan, nacieron y crecieron en Argentina. Nunca dejaron de hablar nuestro idioma, de juntarse a comer asado ni de alentar a su selección. El 7 de octubre, Eitan estaba de visita en la casa de Iair, en Nir Oz. Cuando sonaron las sirenas creyeron que eran cohetes. Los dos fueron secuestrados.

Iair volvió el 15 de febrero de 2025, después de 498 días. Eitan, el 13 de octubre de 2025, después de 737. Pasó a miles de kilómetros, pero estas historias no nos son ajenas: detrás de cada hogar atacado había familias como las nuestras.